Sentía todo el peso de cada mirada de los familiares. Pero nadie sabía nada. Sólo que me costaba asimilarlo en ese momento. La sensación de cargar con la culpa de lo que estaba sucediendo, me hacía una persona atemorizada. El asesino en el velatorio de su víctima. Pero ¿Quién lo imaginaría? Podría decir que ninguno de los familiares, excepto por la tía de Tiano, que me miraba insistentemente como diciendo “Vos sabes algo”. Aunque no creo que sospechara semejante final.
Me quedé unos minutos. No me animé a ver el cuerpo de Tiano que se exhibía al mejor estilo Tutankamon. Saludé a los padres, a algunos familiares que conocía y me retiré.
Lo que les acabo de contar, es tan sólo el principio de
La semana pasada fui a
Cuando levanté la mirada del diario, me di cuenta que en la pared que me enfrentaba estaba el cuadro que se habían llevado de la casa de Tiano. No había nada extraño en él: fondo rojo con una especie de fuga en el medio de color negro que se esclarecía hacia el centro terminando en un ínfimo punto blanco. En la parte superior izquierda –como quien fecha una carta- había una “X” negra, que llamaba mucho
Exhausto, desaparecí de ese escenario incómodo. Era inexplicable pero el cuadro –como si esa pintura supiera la verdad- me producía horror, no lo soportaba.
Y esa noche, como hacía mucho tiempo atrás, volví a sufrir las “Cicatrices”. Pero, a diferencia de las anteriores –en las que Tiano intentaba algo que nunca logró-, el asesino sos vos. Hace cinco días que acudís a mis sueños. Trato de defenderme pero siempre me matas. No decías nada hasta ayer: “Disfruta de tus últimas horas”. Me dormiré en cualquier momento. Intentaré que no sea en las mismas horas en que vos lo haces.
1 comentarios:
jej,,te equivoksta d nuevo =P
sacale una x al titulo,,
besoo,,hablamos por chat,,m voy pala escuela =S
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